El corazón de los deseos

Bueno, han sido unos seis meses agotadores desde la última vez que escribí, pero creo que ya va siendo hora de retomar mis antiguos deberes. Ante todo quiero dar las gracias a quienes se toman la molestia de leer mi blog, así que desde el otro lado del monitor les digo: -¡mis mas humildes felicitaciones! y digo esto porque debe ser realmente enervante leer todo esto de verdad lo digo. pero bueno, no adelantemos acontecimientos, porque lo que pretendo es crear algo legible y no lo contrario y les prometo que el tema de hoy lo será.
Como muy bien apunta el título de la entrada, el tema de hoy va dedicado a los deseos irracionales, y concretamente, lo que los provoca. ya se que reservé una entrada para el subconsciente y se que esto se halla estrechamente relacionado, no me he caído de un guindo, pero pienso que es un tema con mucha miga y que se merece un apartado para él solo. pues bien, sin más preámbulos, comencemos a adentrarnos en el submundo de los deseos. 

¿quien no ha sentido alguna vez el deseo irrefrenable de salir corriendo mientras a uno le están hablando? ¿ deberíamos hacer caso a nuestros deseos y no refrenarnos? ¿o debemos omitir esos impulsos porque es lo que la sociedad quiere que hagamos? para ser sinceros, nadie estaría de acuerdo si les propusiese hacer caso a sus instintos, porque como ya saben los deseos y los instintos se hayan en vinculo acuerdo. ¿y por que ocurre esto? ¿tal vez está mal que nos guiemos por la región oeste de nuestro cerebro? No, por supuesto que  no. el caso es que nos han educado para ello. por que, al fin y al cabo, ¿que es la educación sino un medio para apaciguar la profunda endoculturación que sufre la sociedad y que esta no es producto de la nurtura sino de la mayor naturaleza humana? el caso, es que a todos nos fascinan los deseos, o sea, las necesidades del cuerpo y también la mente en algunos casos; pero nos aterra la idea de ponerlos en práctica por terror a ser rechazados o tachados de inmorales o simplemente, "unos salvajes e inadaptados".
Y aqui llegamos al kit de la cuestión. ¿cuando empezamos los humanos darle cada vez menos importancia a los impulsos interiores? a priori todos diriamos que se trata de un modo de mantener la educación. ¿y que es la educación? evidentemente hablamos de la educación de los formalismos, de la ética social y no de la educación de antes que decíamos, era un patrón universal de la antropología. a donde intento llegar es a un punto en donde nos paremos a pensar ¿para que? ¿para que hacemos eso? ¿no se supone que todos somos humanos? ¿no sería comprensible entonces que alguien de dejara llevar por sus deseos? porque si todos somos humanos y vemos lógico el enamorarnos que es incluso un deseo aceptado, ¿por que no vemos bien a otros impulsos igual de irracionales y por tanto humanos al fin y al cabo?
La voluntad: el único obstáculo a la vida plena de
la mente
entramos ahora en un campo peligroso en el que algunos dirán que esto se debe a la moderación de los deseos, es decir, que algunos son mas permisibles que otros pero entonces ¿no estamos discriminando a ciertos deseos que aunque pueden ser refrenables por el ser humano, nos dan la clave de la autentica felicidad? se que Sigmund Freud no insistió en la relación actos inconscientes-bienestar, pero yo les aseguro que si hubiera permitido dar su opinión subjetiva, obviamente como buen positivista y vitalista que era, hubiera dado su opinión mas nietzscheana del asunto.
no podemos reprimirnos, o mejor dicho, no deberíamos reprimirnos de nuestros deseos más allegados ya que todo acto que nos produzca satisfacción nos hará disfrutar de una vida más larga y ¿por que no? más plena, ya que habremos hecho todo lo que nos hemos propuesto. En resumen, a donde intento llegar con todo este razonamiento tan tomasiano es que la vida debería estar para vivirla y no para lo contrario; no para ponerle normas absurdas de comportamiento ni para vetarla de los deseos. Es totalmente contradictorio que una gran suma de personas se unan en una fiesta por ejemplo, y que se tuviera en cuenta el más mínimo ápice de lo que nosotros llamamos "educación" y "respeto". ¿respeto a que? en esta sociedad tan hipócrita y narcisista tenemos en cuenta a una persona no por lo que hace sino por lo que no hace, y eso es totalmente contradictorio en cierta medida ¿no les parece?
en algunas culturas, eructar no se considera una falta de respeto sino todo lo contrario; y en cambio, en la nuestra (me refiero a la globalizada cultura occidental en la que predomina lo americano) es una falta grave de conducta, propio de salvajes incivilizados y analfabetos inadaptados sociales. ¡pues perdone usted! ¡no sabia que usted no eructara! creía que eso era normal en los humanos y en general, en los animales (por que los humanos somos animales ¿no lo sabían?) pero aquí supongo que nos dedicamos a huir de la naturaleza y de nuestras raíces en lugar de volver a ellas. es como si al sentirnos culpables de masacrar tanto árbol vivo en el amazonas quisieramos huir de la sombra de la madre natura.
¿son los deseos entonces contrarios a la sociedad? yo diría que en la sociedad en la que vivimos si. Tristemente, cada ser humano posee en su interior una parte de él que no puede salir a la luz. Y lo peor del inconformista ser humano, es que cuando erradiquemos una vez dichos impulsos pendencieros, su retorcida mente imperfecta hallara otros dignos sustitutos de los anteriores, hasta convertirnos en "robots", autómatas mecanizados si lo prefieren, cuyo arcén entre el bien y el mal se hallen tan cercanos que ya no solo ni seremos animales sino que nos distanciaremos de las personas y los seres vivos tal vez.

En  resumen, esto es un llamamiento a esos seres inertes que frecuentan nuestro mundo de lo mas chabacano y piensa firmemente que el amor se rompe de tanto usarlo y que aunque no lo crea, es una momia conceptual de lo más llamativa y desgraciadamente cada vez más común entre nosotros. es irónico que en una sociedad en donde cada vez se guardan más las formalidades se pierdan por otra parte la buena educación que se halla aún en los pueblos de esta nuestra España. esos -buenos días que para mi entender es la mejor muestra de integridad y respeto al prójimo de nuestro idioma se está sustituyendo por los burdos formalismos empresariales de las urbes que para nada llevan un sentimiento interior sincero, sino que incluso logran tapar un minucioso desdén hacia el sujeto que tiene enfrente. para terminar, quisiera recomendar a todos aquellos que como yo, creen que la vida debe volver a imponerse sobre la razón nuevamente y que estén de acuerdo con la idea del eterno retorno; que cada vez que alguien les insulte con la intención de decir -eres un inadaptado social, alguien que no se comporta bien dentro de la sociedad, ustedes se animen a decirles que son unos inadaptados naturales, algo aun peor, pues son incapaces de comportarse bien fuera de la sociedad que ellos mismos han creado.
y quienes delante de la mujer/hombre que quieren sientan el impulso de besarlo pero se están conteniendo por miedo a sus represalias, yo les digo: inténtelo, inténtelo y si de verdad les quiere, les comprenderán y sabrán que no hay nada escrito en los libros sobre el ser más irracional de todos: el ser humano, cuyos deseos interiores van más allá de su propio intelecto; ya ven ustedes, así somos y así seremos aunque nos cueste admitirlo, y el corazón de esos deseos se halla en la auténtica esencia de cada persona, impaciente a que alguien les incite a salir y manifestarse tales son.

"Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz."
                                                                       Friedrich Nietzsche (1844-1900)

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